19 julio 2009

Un día diferente


Hoy los despertadores tuvieron descanso, y fuimos levantando al ritmo que marcaban nuestros cuerpazos. Ayer nos fuimos tarde a la cama, y se notaba.
Y por la mañana nos fuimos casi todos a la misa (dejamos a César preparando las lentejas), aquí en la parroquia de Sobradelo. Nos gustó. D. Daniel también hizo referencia a nosotros y al trabajo que estábamos haciendo por aquí.
Hoy tuvimos algunas visitas. El padre y el tío de Andrea se pasaron por aquí a saludar. Y nos acompañaron también en la comida y parte de la tarde los animadores de La Inmaculada (Eva, Cristina, Juan y Alfonso). Ellos son también parte de este campo de trabajo. Si el grupo ha llegado hasta aquí es en parte por ellos. Los procesos son largos y costosos, sobre todo cuando se trata de acompañar a las personas; y en el proceso de este grupo ellos y ellas han tenido mucho que ver. Gracias por venir, nos ha hecho mucha ilusión.
Tuvimos tiempo hoy para relajarnos un poco más de lo normal, y también para ir hasta la cercana playa de Vilaxoan. Hoy sí hacía calor para tostarnos un poco.
Y para casi rematar este día tuvimos una pequeña charla-testimonio con D. Daniel. A pesar de no estar en su mejor momento de ánimo, nos presentó un poquito de su vida al servicio de la gente de esta tierra. Lleva por aquí desde el año 1964; ya ha tenido tiempo de trabajar y servir a la gente más necesitada de estos barrios. Gracias. Es importante sentirnos acompañados en los procesos que viven nuestros grupos; y el testimonio de los que van delante en el camino siempre tiene alguna pista para ayudarnos a avanzar.

Una reflexión en voz alta

Ayer tuve la oportunidad de vivir una nueva experiencia en El comedor sobre ruedas. Tras una mañana haciendo un rico arroz a la cubana Ana (la cocinera encargada) y yo salimos con la furgoneta a repartir comida a trece personas.
Resulta chocante que mucha gente mayor (y no tan mayor) viva en condiciones como las que pude ver: falta de higiene, casas más que humildes y sobre todo la soledad en la que viven, viendo que sus hijos y familiares no quieren saber nada de ellos o incluso que viviendo en la misma casa no tengan nada con lo que tener ilusión. Por eso Ana cada día no sólo les lleva la comida sino la alegría de ver que alguien toca al timbre y se preocupa por ellos.
Tras haber visitado y conocido esta realidad no sabes muy bien como reaccionar. En un primer momento se te cae el alma al suelo pensando las necesidades que padecen estas personas; más tarde cuando llegué a San Cibrán y estábamos todos disfrutando de la gran comilona que tuvimos no lograba olvidar los rostros de Carmen, Ángela, Victor... que apenas había visto unos minutos, los suficientes para conmoverme. No llego a entender cómo se puede llegar a deshumanizar tanto una persona como para dejar que tus abuelos, padres, amigos o vecinos se estén consumiendo en sus casas día tras día; sientes impotencia y rabia.
Por todo esto... ¡QUE AFORTUNADOS SOMOS!

Sábado noche

Ya es domingo y un rayo de sol en la cara me ciega. Despierto y soy la única. Ayer salimos y mis compañeras están aprovechando hasta el último minuto de sueño.
Eran las fiestas de Sobradelo, o de Villaxoán en general, nunca tendré muy claro como va esto de los barrios dentro de Villagarcía, la verdad. Y nada, salimos un ratillo a dar una vuelta al campo de la fiesta, el de abajo, a pesar de la polemica, jeje... Allí compartimos unos momentos de risas y confidencias y también de compras, la verdad es que arrasamos con los puestecitos (con algunos más que con otros, la verdad, que a nosotros lo gratis...).
Nada, a la una en casa como niños buenos, pero habiendo pasado una noche genial!!